CAPITULO10=Un poco de historia
CAPITULO10=Un poco de historia
*****17 ene 2007
Un poco de historia
Desde hace 15.000 años, los humanos hemos usado la luz para prolongar y alumbrar. Entre las fuentes de iluminación más antiguas, se sabe de piedras ahuecadas y rellenas de grasa animal que servían como lámparas. En nuestra era moderna se sigue más o menos el mismo proceso, lámparas de aceite que extraen el combustible y lo llevan hacia la llama por medio de una mecha.
A lo largo de toda la historia documentada, las velas han sido la principal fuente de luz artificial en el norte y centro de Europa. Más al sur, donde la temperatura es superior, la gente prefirió el uso de lámparas de aceite porque las velas, con el calor, solían ablandarse y curvarse. Las lámparas de aceite llevan una mecha con uno de sus extremos sumergido en un contenedor de aceite líquido, en tanto que las velas llevan una mecha rodeada de una capa de combustible sólido y, por lo tanto, no necesitan un contenedor o recipiente por separado.
Antes del siglo XIX, el principal material para hacer velas era el sebo. El sebo es la grasa animal derretida y parcialmente purificada. Existen también otras sustancias similares. Estas velas expelían un humo denso y de aroma desagradable, pero tienen la ventaja de ser más baratas y seguras. En 1860 el científico Michael Faraday lo demostró en una conferencia pública, al encender algunas velas de sebo recuperadas del casco de un barco naufragado. A pesar de haber estado sumergidas en agua salada cincuenta y siete años, las velas ardieron al ser encendidas.
Estas primeras velas también se fabricaban con cras vegetales que provenían de plantas como la baya del laurel, de las hojas de la candelilla, de la corteza del arrayán brabántico, del esparto y de una variedad d ehojas de palma, como la carnauba o palmera de Brasil y el ouricury. También se elaboraban con tejido y secreciones animales, como el esperma de la ballena o la cera de abejas. Estas últimas, que pesan alrededor de 75 gr., se convirtieron en el modelo estándar para medir la fuerza lumínica de las velas.
A veces, animales enteros, como el petrel de las tormentas o el pez vela del noroeste del Pacífico, se hilvanaban con una mecha y se encendían como velas.
Entre las dos clases de combustible que se utilizaban, la cera de abejas se consideraba la más adecuada, ya que era más limpia que el sebo y tenía un olor agradable, en contraste con el olor rancio y el humo que produce este último. La cera de abejas era escasa y por lo mismo mucho más cara. Solamente las iglesias y los ricos podían darse el lujo de obtener velas de cera de abejas. De hecho, las normas de la Iglesia iinsistían en el uso de velas de cera porque tenían la creencia de que las abejas tenían una bendición especial del Todopoderoso. Se ordenó que la misa se celebrara a la luz de velas de cera de abejas, aun durante el día, porque éstas representaban el gozo espiritual.
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